sábado, 15 de mayo de 2010
jueves, 6 de mayo de 2010
La Patria es un don, la Nación una tarea
Declaración de la 155º Comisión Permanente del la Conferencia Episcopal Argentina
1. La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo. Urge recrear las condiciones políticas e institucionales que nos permitan superar el estado de confrontación permanente que profundiza nuestros males. La situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los argentinos, en particular de sus dirigentes. También nosotros, como pastores, nos sentimos interpelados por esta situación y no nos excluimos del examen de conciencia que se debe hacer.
2. La que sufre es la Nación toda; no es momento para victimizarnos ni para procurar ventajas sectoriales. “Aunque a veces lo perdamos de vista, la calidad de vida de las personas está fuertemente vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución cuyo deficiente funcionamiento produce un alto costo social". La calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión de todos en la comunidad nacional. Por eso, es necesario que los poderes del Estado, de acuerdo a su naturaleza, actúen respetando su legítima autonomía y complementándose en el servicio al bien común.
3. Si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres. Este es un reclamo del cual nos volvemos a hacer eco, porque se trata de una deuda que sigue vigente, y que se lee “en los rostros de miles de hermanos que no llegan a vivir conforme a su dignidad de hijos de Dios”. Por ello, es el momento de privilegiar la sanción de leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo, y no de detenerse en opciones fijadas por intereses que no tienen en cuenta la naturaleza de la persona humana, de la familia y de la sociedad.
4. La Patria es un don que hemos recibido, la Nación una tarea que nos convoca y compromete nuestro esfuerzo. Asumir esta misión con espíritu fraterno y solidario es el mejor modo de celebrar el Bicentenario de nuestra Patria.
5. Los cristianos invitamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a unirse a nosotros en la oración para invocar al Señor, que es la fuerza de su pueblo, y a pedirle por nuestra querida Patria argentina: “Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apaciéntalos y sé su guía para siempre” Una vez más ponemos estos deseos y esperanzas en las manos de Nuestra Madre de Luján.
155º Comisión Permanente
Buenos Aires, 10 de marzo de 2010
miércoles, 28 de abril de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
Nazis también usaron pedofilia en campaña contra la Iglesia Católica
MADRID, 22 Abr. 10 / 01:51 am (ACI)
El diario español La Razón publica un reportaje en el que explica que el intento de descalificar a la Iglesia Católica a escala internacional a través de acusaciones de inmoralidad y pedofilia a los sacerdotes es un viejo recurso nazi, que fue utilizado por Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler.
"Así lo demuestran los documentos que el jefe de contraespionaje militar alemán, Whilelm Canaris, hizo llegar al Papa Pío XII, antes de ser colgado por intentar asesinar a Hitler en 1944", explica La Razón.
Tras la publicación en 1937 de la encíclica Mit brennender Sorge (en alemán, ‘Con ardiente inquietud’, dirigida a los obispos de Alemania alemanes) de Pío XI, que condenaba abiertamente la ideología nazi, el ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels, "lanzó una única réplica pública y comenzó a trabajar en la sombra"
"Así lo demuestran los documentos que el jefe de contraespionaje militar alemán, Whilelm Canaris, hizo llegar al Papa Pío XII, antes de ser colgado por intentar asesinar a Hitler en 1944", explica La Razón.
Tras la publicación en 1937 de la encíclica Mit brennender Sorge (en alemán, ‘Con ardiente inquietud’, dirigida a los obispos de Alemania alemanes) de Pío XI, que condenaba abiertamente la ideología nazi, el ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels, "lanzó una única réplica pública y comenzó a trabajar en la sombra"
"A finales de ese mismo mes, el Ministerio de Propaganda lanza la campaña contra los abusos sexuales de sacerdotes, que llevó al arresto de más de 300 curas y religiosos en 1937, de los cuales finalmente fueron condenados 21 –algunos bajo falsa acusación– y enviados a campos de exterminio", explica el diario español.
Antes de la encíclica, se dieron en Alemania algunos casos de abusos a menores. Los casos –pocos, aunque reales– habían determinado una firme reacción en el Episcopado alemán y con las severas medidas tomadas en su día, los obispos habían respondido al problema. Pese a ello, la campaña de desprestigio se puso en marcha.
Massimo Introvigne, sociólogo italiano, explica en el diario italiano Avvenire que en 1937 el jefe del servicio de contraespionaje militar alemán, almirante Wilhelm Canaris, encargó al abogado católico Josef Müller llevar a Roma una serie de documentos secretos sobre el asunto, porque desaprobaba las maniobras de Goebbels contra la Iglesia. Müller llevó los documentos secretos al Papa Pío XII.
La Razón señala que "con la aprobación de la Secretaría de Estado, las investigaciones sobre el complot nazi contra la Iglesia fueron confiados al jesuita alemán Walter Mariaux, por aquel entonces misionero en Argentina".
En 1940, Mariaux publicó en Londres y en Buenos Aires, con el seudónimo Testis Fidelis, dos volúmenes sobre la persecución anticatólica en el Tercer Reich: más de 700 páginas que prueban que fue la encíclica de Pío XI la que determinó la campaña.
El diario español explica que el P. Mariaux "lo prueba publicando unas instrucciones detalladísimas enviadas por Goebbels a la Gestapo unos días después de la publicación de la encíclica Mit brennender Sorge en las que ordena encontrar testimonios que acusen a un determinado número de sacerdotes, amenazándolos con arresto inmediato si no colaboran".
Lo que más llama la atención, resalta La Razón, es "la invitación a los periodistas a reabrir los casos del 37 y también episodios más antiguos, reproponiéndolos a la opinión pública para que ocupen las portadas de los periódicos", algo similar a lo que han hecho el New York Times y Associated Press
Antes de la encíclica, se dieron en Alemania algunos casos de abusos a menores. Los casos –pocos, aunque reales– habían determinado una firme reacción en el Episcopado alemán y con las severas medidas tomadas en su día, los obispos habían respondido al problema. Pese a ello, la campaña de desprestigio se puso en marcha.
Massimo Introvigne, sociólogo italiano, explica en el diario italiano Avvenire que en 1937 el jefe del servicio de contraespionaje militar alemán, almirante Wilhelm Canaris, encargó al abogado católico Josef Müller llevar a Roma una serie de documentos secretos sobre el asunto, porque desaprobaba las maniobras de Goebbels contra la Iglesia. Müller llevó los documentos secretos al Papa Pío XII.
La Razón señala que "con la aprobación de la Secretaría de Estado, las investigaciones sobre el complot nazi contra la Iglesia fueron confiados al jesuita alemán Walter Mariaux, por aquel entonces misionero en Argentina".
En 1940, Mariaux publicó en Londres y en Buenos Aires, con el seudónimo Testis Fidelis, dos volúmenes sobre la persecución anticatólica en el Tercer Reich: más de 700 páginas que prueban que fue la encíclica de Pío XI la que determinó la campaña.
El diario español explica que el P. Mariaux "lo prueba publicando unas instrucciones detalladísimas enviadas por Goebbels a la Gestapo unos días después de la publicación de la encíclica Mit brennender Sorge en las que ordena encontrar testimonios que acusen a un determinado número de sacerdotes, amenazándolos con arresto inmediato si no colaboran".
Lo que más llama la atención, resalta La Razón, es "la invitación a los periodistas a reabrir los casos del 37 y también episodios más antiguos, reproponiéndolos a la opinión pública para que ocupen las portadas de los periódicos", algo similar a lo que han hecho el New York Times y Associated Press
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jueves, 25 de marzo de 2010
Santa Sede/ONU: defender y promover la verdadera dignidad y los derechos de la mujer
Martes, 9 mar 2010 (RV).-
Mañana, en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York la Misión de Observación Permanente de la Santa Sede y la Fundación Path to Peace promoverán el encuentro sobre la globalización, para interrogarse acerca de si nos hace más cercanos, si capta la igualdad entre los hombres y las mujeres y si también puede establecer la hermandad, a la luz de la encíclica Caritas in veritate. Este encuentro se celebrará en concomitancia con la reunión de la Comisión sobre la condición de las mujeres y lo inaugurará el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente.
Seguirá una mesa redonda en la que intervendrán, entre otros, el profesor Joseph Stiglitz, docente de la Columbia University, la profesora Karen Boroff, de la Seton Hall University con la moderación de Eugene McCarthy, ex funcionario del Banco Mundial. Las relaciones se centrarán en algunos pasajes de la Encíclica, en particular, sobre “la necesidad de conjugar economía y ética, una ética basada en la persona, y en potenciar las empresas para lograr la humanización del mercado y de la sociedad, también en los países excluidos o marginados de los circuitos de la economía global”. De la misma manera, se destacará la importancia de iniciar en los países en vías de desarrollo proyectos de subsidiariedad que tiendan a potenciar sus derechos.
Mary Anne Dantuano, miembro de la delegación de la Santa Sede ante la ONU, resaltó ayer la necesidad de defender y promover la verdadera dignidad y los derechos de la mujer. En su intervención también explicó que la manipulación ideológica del término "género" está retrasando "el verdadero avance de la mujer". En su discurso en representación del observador permanente, Mons. Celestino Migliore, en la 54° sesión de la Comisión sobre el Status de la Mujer, Dantuano se refirió a una serie de desafíos que enfrentan las mujeres actualmente como la realidad del infanticidio femenino en algunos países del mundo, la discriminación de las mujeres en materia de salud y educación, al incremento alarmante de las cifras de infección de sida en mujeres de todo el mundo y el tráfico de jóvenes, entre otros.
La representante de la Santa Sede también denunció que las interpretaciones comunes del término "género" eliminan la complementariedad entre hombres y mujeres, a la vez que vinculan el logro de los derechos económicos, sociales y políticos a la salud reproductiva y a la violencia contra la vida humana no nacida, es decir, al aborto inducido. "El logro de la equidad entre mujeres y varones en la educación, el empleo, la protección jurídica y los derechos sociales y políticos es considerado en el contexto de la equidad de género. Aún hoy –explicó- la evidencia sigue mostrando que la interpretación de este concepto, tal como ha sido insinuada en las Conferencia de El Cairo y de Beijing y, consecuentemente desarrollada en distintos círculos internacionales, se encuentra cada vez más manipulada ideológicamente, por lo que en la actualidad, retrasa el verdadero avance de la mujer".
Mañana, en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York la Misión de Observación Permanente de la Santa Sede y la Fundación Path to Peace promoverán el encuentro sobre la globalización, para interrogarse acerca de si nos hace más cercanos, si capta la igualdad entre los hombres y las mujeres y si también puede establecer la hermandad, a la luz de la encíclica Caritas in veritate. Este encuentro se celebrará en concomitancia con la reunión de la Comisión sobre la condición de las mujeres y lo inaugurará el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente.
Seguirá una mesa redonda en la que intervendrán, entre otros, el profesor Joseph Stiglitz, docente de la Columbia University, la profesora Karen Boroff, de la Seton Hall University con la moderación de Eugene McCarthy, ex funcionario del Banco Mundial. Las relaciones se centrarán en algunos pasajes de la Encíclica, en particular, sobre “la necesidad de conjugar economía y ética, una ética basada en la persona, y en potenciar las empresas para lograr la humanización del mercado y de la sociedad, también en los países excluidos o marginados de los circuitos de la economía global”. De la misma manera, se destacará la importancia de iniciar en los países en vías de desarrollo proyectos de subsidiariedad que tiendan a potenciar sus derechos.
Mary Anne Dantuano, miembro de la delegación de la Santa Sede ante la ONU, resaltó ayer la necesidad de defender y promover la verdadera dignidad y los derechos de la mujer. En su intervención también explicó que la manipulación ideológica del término "género" está retrasando "el verdadero avance de la mujer". En su discurso en representación del observador permanente, Mons. Celestino Migliore, en la 54° sesión de la Comisión sobre el Status de la Mujer, Dantuano se refirió a una serie de desafíos que enfrentan las mujeres actualmente como la realidad del infanticidio femenino en algunos países del mundo, la discriminación de las mujeres en materia de salud y educación, al incremento alarmante de las cifras de infección de sida en mujeres de todo el mundo y el tráfico de jóvenes, entre otros.
La representante de la Santa Sede también denunció que las interpretaciones comunes del término "género" eliminan la complementariedad entre hombres y mujeres, a la vez que vinculan el logro de los derechos económicos, sociales y políticos a la salud reproductiva y a la violencia contra la vida humana no nacida, es decir, al aborto inducido. "El logro de la equidad entre mujeres y varones en la educación, el empleo, la protección jurídica y los derechos sociales y políticos es considerado en el contexto de la equidad de género. Aún hoy –explicó- la evidencia sigue mostrando que la interpretación de este concepto, tal como ha sido insinuada en las Conferencia de El Cairo y de Beijing y, consecuentemente desarrollada en distintos círculos internacionales, se encuentra cada vez más manipulada ideológicamente, por lo que en la actualidad, retrasa el verdadero avance de la mujer".
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Secreto de apostolado universitario es amistad sincera, dice Cardenal Rouco
MADRID, 22 Mar. 10 / 06:39 pm (ACI)
El Arzobispo de Madrid (España), Cardenal Antonio María Rouco Varela, señaló a los jóvenes universitarios de la capital que el secreto del apostolado universitario es ofrecer una "amistad desinteresada, lo que implica un interés por todo lo que les pasa. Ahí es donde se engancha, hay que empezar a hablar de Dios de una manera sencilla, natural y sincera".
Según señala la Oficina de Prensa de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 (JMJ), el Purpurado hizo esta afirmación en un encuentro con universitarios reunidos en la Catedral de la Almudena (Madrid) con ocasión de la peregrinación de la Cruz y el Icono de la JMJ por las distintas universidades de la capital española.
"Los jóvenes deben ser amigos de sus amigos, al margen de si están más o menos distanciados de Dios: Los verdaderos amigos están disponibles, sobre todo, en los momentos de dificultad. Hay que hablarles del amor como una experiencia verdadera, algo que se ha vivido y que se ofrece a los demás", dijo el Cardenal.
Asimismo, el Cardenal Rouco señaló a los jóvenes que es necesario "trabajar en un buen discurso intelectual. La formación en los universitarios católicos es un aspecto fundamental debido a que el trabajo de la universidad es eminentemente intelectual y hay que acercarse a los jóvenes de la misma manera, con un discurso racional".
Finalmente, tras advertir que la fe "es un don que hemos de pedir a Dios, pero siempre viene acompañado de un hambre que busca la verdad con el esfuerzo de la inteligencia", el Purpurado invitó a los jóvenes a presentar la Iglesia siendo "objetivos y rigurosos con los hechos, para romper las medias verdades y las falsedades" que la rodean.
La Cruz y el Icono de la JMJ comenzaron su recorrido por las universidades de Madrid el pasado 15 de marzo. Villanueva, Francisco de Vitoria y Comillas serán las próximas etapas de este recorrido universitario, que concluirá este jueves 25 de marzo
Según señala la Oficina de Prensa de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 (JMJ), el Purpurado hizo esta afirmación en un encuentro con universitarios reunidos en la Catedral de la Almudena (Madrid) con ocasión de la peregrinación de la Cruz y el Icono de la JMJ por las distintas universidades de la capital española.
"Los jóvenes deben ser amigos de sus amigos, al margen de si están más o menos distanciados de Dios: Los verdaderos amigos están disponibles, sobre todo, en los momentos de dificultad. Hay que hablarles del amor como una experiencia verdadera, algo que se ha vivido y que se ofrece a los demás", dijo el Cardenal.
Asimismo, el Cardenal Rouco señaló a los jóvenes que es necesario "trabajar en un buen discurso intelectual. La formación en los universitarios católicos es un aspecto fundamental debido a que el trabajo de la universidad es eminentemente intelectual y hay que acercarse a los jóvenes de la misma manera, con un discurso racional".
Finalmente, tras advertir que la fe "es un don que hemos de pedir a Dios, pero siempre viene acompañado de un hambre que busca la verdad con el esfuerzo de la inteligencia", el Purpurado invitó a los jóvenes a presentar la Iglesia siendo "objetivos y rigurosos con los hechos, para romper las medias verdades y las falsedades" que la rodean.
La Cruz y el Icono de la JMJ comenzaron su recorrido por las universidades de Madrid el pasado 15 de marzo. Villanueva, Francisco de Vitoria y Comillas serán las próximas etapas de este recorrido universitario, que concluirá este jueves 25 de marzo
martes, 2 de febrero de 2010
El sacerdote y la pastoral en el mundo digital
Ciudad del Vaticano, 26 Ene. 10 (AICA)
Benedicto XVI
“El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra” es el tema del mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2010 que se celebrará el domingo de la Ascensión del Señor (este año 16 de mayo).
Como todos los años, Benedicto XVI lo dio a conocer este 24 de enero, en ocasión de la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, y en esta oportunidad, se inserta “en el camino del Año Sacerdotal, y pone en primer plano la reflexión sobre un ámbito pastoral vasto y delicado como es el de la comunicación y el mundo digital, ofreciendo al sacerdote nuevas posibilidades de realizar su particular servicio a la Palabra y de la Palabra”, según explica el Santo Padre.
Al comienzo del texto, afirma que “las comunidades eclesiales han incorporado desde hace tiempo los nuevos medios de comunicación como instrumentos ordinarios de expresión y de contacto con el propio territorio, instaurado en muchos casos formas de diálogo aun de mayor alcance. Su reciente y amplia difusión, así como su notable influencia, hacen cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal”.
“La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos”, dice Benedicto XVI para subrayar que “las vías de comunicación abiertas por las conquistas tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable” para responder adecuadamente a las preguntas “que surgen en un contexto de grandes cambios culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil”.
En este marco sostiene que el mundo digital, “ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: ‘¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!’” Por eso advierte que “con la difusión de esos medios, la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que se hace más acuciante y reclama un compromiso más intenso y eficaz”.
Particularmente “el sacerdote se encuentra como al inicio de una ‘nueva historia’, porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra”.
Sin embargo, advierte que “la creciente multimedialidad y la gran variedad de funciones que hay en la comunicación, pueden comportar el riesgo de un uso dictado sobre todo por la mera exigencia de hacerse presentes, considerando internet solamente, y de manera errónea, como un espacio que debe ocuparse”. Al respecto considera que, “por el contrario, se pide a los presbíteros la capacidad de participar en el mundo digital en constante fidelidad al mensaje del Evangelio, para ejercer su papel de animadores de comunidades que se expresan cada vez más a través de las muchas ‘voces’ surgidas en el mundo digital”.
En ese sentido subraya: “Deben anunciar el Evangelio valiéndose no sólo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, video, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis”. Y agrega: “En el contacto con el mundo digital, el presbítero debe transparentar, más que la mano de un simple usuario de los medios, su corazón de consagrado que da alma no sólo al compromiso pastoral que le es propio, sino al continuo flujo comunicativo de la ‘red’”.
Entre otras cosas, el Papa sostiene que en el mundo digital se debe poner también de manifiesto “que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual”.
Por otro lado, indica que “quien trabaja como consagrado en los medios, tiene la tarea de allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales”. Además, “le corresponde ofrecer a quienes viven éste nuestro tiempo ‘digital’ los signos necesarios para reconocer al Señor; darles la oportunidad de educarse para la espera y la esperanza, y de acercarse a la Palabra de Dios que salva y favorece el desarrollo humano integral. La Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones”.
Benedicto XVI subraya asimismo que “una pastoral en el mundo digital está llamada a tener en cuenta también a quienes no creen y desconfían, pero que llevan en el corazón los deseos de absoluto y de verdades perennes, pues esos medios permiten entrar en contacto con creyentes de cualquier religión, con no creyentes y con personas de todas las culturas”.
De todas maneras, si bien “el desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo para el debate y el diálogo”, considera que “constituyen también una gran oportunidad para los creyentes”.
Para finalizar, señala que “ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano. Los nuevos medios, por tanto, ofrecen sobre todo a los presbíteros perspectivas pastorales siempre nuevas y sin fronteras, que lo invitan a valorar la dimensión universal de la Iglesia para una comunión amplia y concreta; a ser testigos en el mundo actual de la vida renovada que surge de la escucha del Evangelio de Jesús, el Hijo eterno que ha habitado entre nosotros para salvarnos. No hay que olvidar, sin embargo, que la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación”. Por lo que invita a los sacerdotes a “asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación”.+
Texto completo del mensaje
Benedicto XVI
“El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra” es el tema del mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2010 que se celebrará el domingo de la Ascensión del Señor (este año 16 de mayo).
Como todos los años, Benedicto XVI lo dio a conocer este 24 de enero, en ocasión de la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, y en esta oportunidad, se inserta “en el camino del Año Sacerdotal, y pone en primer plano la reflexión sobre un ámbito pastoral vasto y delicado como es el de la comunicación y el mundo digital, ofreciendo al sacerdote nuevas posibilidades de realizar su particular servicio a la Palabra y de la Palabra”, según explica el Santo Padre.
Al comienzo del texto, afirma que “las comunidades eclesiales han incorporado desde hace tiempo los nuevos medios de comunicación como instrumentos ordinarios de expresión y de contacto con el propio territorio, instaurado en muchos casos formas de diálogo aun de mayor alcance. Su reciente y amplia difusión, así como su notable influencia, hacen cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal”.
“La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos”, dice Benedicto XVI para subrayar que “las vías de comunicación abiertas por las conquistas tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable” para responder adecuadamente a las preguntas “que surgen en un contexto de grandes cambios culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil”.
En este marco sostiene que el mundo digital, “ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: ‘¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!’” Por eso advierte que “con la difusión de esos medios, la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que se hace más acuciante y reclama un compromiso más intenso y eficaz”.
Particularmente “el sacerdote se encuentra como al inicio de una ‘nueva historia’, porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra”.
Sin embargo, advierte que “la creciente multimedialidad y la gran variedad de funciones que hay en la comunicación, pueden comportar el riesgo de un uso dictado sobre todo por la mera exigencia de hacerse presentes, considerando internet solamente, y de manera errónea, como un espacio que debe ocuparse”. Al respecto considera que, “por el contrario, se pide a los presbíteros la capacidad de participar en el mundo digital en constante fidelidad al mensaje del Evangelio, para ejercer su papel de animadores de comunidades que se expresan cada vez más a través de las muchas ‘voces’ surgidas en el mundo digital”.
En ese sentido subraya: “Deben anunciar el Evangelio valiéndose no sólo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, video, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis”. Y agrega: “En el contacto con el mundo digital, el presbítero debe transparentar, más que la mano de un simple usuario de los medios, su corazón de consagrado que da alma no sólo al compromiso pastoral que le es propio, sino al continuo flujo comunicativo de la ‘red’”.
Entre otras cosas, el Papa sostiene que en el mundo digital se debe poner también de manifiesto “que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual”.
Por otro lado, indica que “quien trabaja como consagrado en los medios, tiene la tarea de allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales”. Además, “le corresponde ofrecer a quienes viven éste nuestro tiempo ‘digital’ los signos necesarios para reconocer al Señor; darles la oportunidad de educarse para la espera y la esperanza, y de acercarse a la Palabra de Dios que salva y favorece el desarrollo humano integral. La Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones”.
Benedicto XVI subraya asimismo que “una pastoral en el mundo digital está llamada a tener en cuenta también a quienes no creen y desconfían, pero que llevan en el corazón los deseos de absoluto y de verdades perennes, pues esos medios permiten entrar en contacto con creyentes de cualquier religión, con no creyentes y con personas de todas las culturas”.
De todas maneras, si bien “el desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo para el debate y el diálogo”, considera que “constituyen también una gran oportunidad para los creyentes”.
Para finalizar, señala que “ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano. Los nuevos medios, por tanto, ofrecen sobre todo a los presbíteros perspectivas pastorales siempre nuevas y sin fronteras, que lo invitan a valorar la dimensión universal de la Iglesia para una comunión amplia y concreta; a ser testigos en el mundo actual de la vida renovada que surge de la escucha del Evangelio de Jesús, el Hijo eterno que ha habitado entre nosotros para salvarnos. No hay que olvidar, sin embargo, que la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación”. Por lo que invita a los sacerdotes a “asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación”.+
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