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martes, 2 de febrero de 2010

El sacerdote y la pastoral en el mundo digital

Ciudad del Vaticano, 26 Ene. 10 (AICA)

Benedicto XVI
“El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra” es el tema del mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2010 que se celebrará el domingo de la Ascensión del Señor (este año 16 de mayo).
Como todos los años, Benedicto XVI lo dio a conocer este 24 de enero, en ocasión de la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, y en esta oportunidad, se inserta “en el camino del Año Sacerdotal, y pone en primer plano la reflexión sobre un ámbito pastoral vasto y delicado como es el de la comunicación y el mundo digital, ofreciendo al sacerdote nuevas posibilidades de realizar su particular servicio a la Palabra y de la Palabra”, según explica el Santo Padre.
Al comienzo del texto, afirma que “las comunidades eclesiales han incorporado desde hace tiempo los nuevos medios de comunicación como instrumentos ordinarios de expresión y de contacto con el propio territorio, instaurado en muchos casos formas de diálogo aun de mayor alcance. Su reciente y amplia difusión, así como su notable influencia, hacen cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal”.
“La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos”, dice Benedicto XVI para subrayar que “las vías de comunicación abiertas por las conquistas tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable” para responder adecuadamente a las preguntas “que surgen en un contexto de grandes cambios culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil”.
En este marco sostiene que el mundo digital, “ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: ‘¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!’” Por eso advierte que “con la difusión de esos medios, la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que se hace más acuciante y reclama un compromiso más intenso y eficaz”.
Particularmente “el sacerdote se encuentra como al inicio de una ‘nueva historia’, porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra”.
Sin embargo, advierte que “la creciente multimedialidad y la gran variedad de funciones que hay en la comunicación, pueden comportar el riesgo de un uso dictado sobre todo por la mera exigencia de hacerse presentes, considerando internet solamente, y de manera errónea, como un espacio que debe ocuparse”. Al respecto considera que, “por el contrario, se pide a los presbíteros la capacidad de participar en el mundo digital en constante fidelidad al mensaje del Evangelio, para ejercer su papel de animadores de comunidades que se expresan cada vez más a través de las muchas ‘voces’ surgidas en el mundo digital”.
En ese sentido subraya: “Deben anunciar el Evangelio valiéndose no sólo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, video, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis”. Y agrega: “En el contacto con el mundo digital, el presbítero debe transparentar, más que la mano de un simple usuario de los medios, su corazón de consagrado que da alma no sólo al compromiso pastoral que le es propio, sino al continuo flujo comunicativo de la ‘red’”.
Entre otras cosas, el Papa sostiene que en el mundo digital se debe poner también de manifiesto “que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual”.
Por otro lado, indica que “quien trabaja como consagrado en los medios, tiene la tarea de allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales”. Además, “le corresponde ofrecer a quienes viven éste nuestro tiempo ‘digital’ los signos necesarios para reconocer al Señor; darles la oportunidad de educarse para la espera y la esperanza, y de acercarse a la Palabra de Dios que salva y favorece el desarrollo humano integral. La Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones”.
Benedicto XVI subraya asimismo que “una pastoral en el mundo digital está llamada a tener en cuenta también a quienes no creen y desconfían, pero que llevan en el corazón los deseos de absoluto y de verdades perennes, pues esos medios permiten entrar en contacto con creyentes de cualquier religión, con no creyentes y con personas de todas las culturas”.
De todas maneras, si bien “el desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo para el debate y el diálogo”, considera que “constituyen también una gran oportunidad para los creyentes”.
Para finalizar, señala que “ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano. Los nuevos medios, por tanto, ofrecen sobre todo a los presbíteros perspectivas pastorales siempre nuevas y sin fronteras, que lo invitan a valorar la dimensión universal de la Iglesia para una comunión amplia y concreta; a ser testigos en el mundo actual de la vida renovada que surge de la escucha del Evangelio de Jesús, el Hijo eterno que ha habitado entre nosotros para salvarnos. No hay que olvidar, sin embargo, que la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación”. Por lo que invita a los sacerdotes a “asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación”.+

Texto completo del mensaje

viernes, 20 de noviembre de 2009

Estudiar y rezar

El Papa y los medios de comunicación


En el Mensaje con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año, al subrayar la importancia que tienen las nuevas tecnologías, he alentado a los responsables de los procesos comunicativos a todos los niveles, a promover una cultura del respeto por la dignidad y el valor de la persona, un diálogo arraigado en la búsqueda sincera de la verdad, de la amistad que no es fin en sí misma, sino capaz de desarrollar los dones de cada uno para ponerles al servicio de la comunidad humana. De este modo, la Iglesia ejerce lo que podríamos definir una "diaconía de la cultura" en el actual "continente digital", recorriendo sus caminos para anunciar el Evangelio, única Palabra que puede salvar al hombre. Al Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales le corresponde profundizar en cada elemento de la nueva cultura de los medios, comenzando por sus aspectos éticos, y ejercer un servicio de orientación y guía para ayudar a las Iglesias particulares a comprender la importancia de la comunicación, que representa hoy por hoy un punto firme e irrenunciable de todo plan pastoral. Las características de los nuevos medios hacen posible precisamente, incluso a amplia escala y en dimensión global, una acción de consulta, de intercambio, de coordinación, que además de incrementar una eficaz difusión del mensaje evangélico, evita en ocasiones una inútil pérdida de energías y recursos. Ahora bien, en el caso de los creyentes, la necesaria valoración de las nuevas tecnologías mediáticas debe ser apoyada siempre por una constante visión de fe, sabiendo que, más allá de los medios que se utilizan, la eficacia del anuncio del Evangelio depende en primer lugar de la acción del Espíritu Santo, que guía a la Iglesia y el camino de la humanidad.
(Discurso a los participantes en la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales. Ciudad del Vaticano, 29-10-2009)
Tomado de http://lavozdepedro.blogspot.com/2009/10/medios-de-comunicacion-promover-una.html

martes, 12 de mayo de 2009

Benedicto XVI se reunió con jefes religiosos musulmanes


Ammán (Jordania), 11 May. 09 (AICA)
El sábado 9 de mayo, a las 11.30 el Papa se trasladó a la mezquita "Rey Hussein Bin Talal", de Ammán, erigida por voluntad del Rey Abdalá II en memoria de su padre, e inaugurada en 2006. Antes, el Santo Padre visitó también el Museo Hachemita, que está junto a la mezquita. Luego tuvo lugar el encuentro con los jefes religiosos musulmanes, el cuerpo diplomático y los rectores de las universidades jordanas frente al lugar de culto.
Al inicio del acto dijo unas palabras el príncipe Ghazi Bin Talal, uno de los firmantes del mensaje "Una palabra común entre nosotros y ustedes", del 13 de octubre de 2007, dirigido por 138 sabios musulmanes al Papa y a los responsables de otras Iglesias y confesiones cristianas. Al mensaje respondió el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, en nombre del Papa. La delegación de los líderes musulmanes, encabezada por el príncipe Ghazi fue recibida por el Santo Padre en el Vaticano el pasado 6 de noviembre.
Benedicto XVI expresó su preocupación por el hecho de que algunos consideren que la religión "es necesariamente una causa de división en nuestro mundo" y se preguntó si "a menudo no es verdad que la manipulación ideológica de la religión, a veces con fines políticos, es el ‘catalizador’ real de las tensiones y de las divisiones y a menudo también de las violencias en la sociedad".
Musulmanes y cristianos, dijo, "deben ser coherentes en dar testimonio de todo lo que es justo y bueno, teniendo siempre en cuenta el origen común y la dignidad de cada persona humana, que es la cumbre del designio creador de Dios para el mundo y para la historia".
El Santo Padre elogió las iniciativas de los educadores jordanos y de los líderes religiosos y civiles "para que el rostro público de la religión refleje su verdadera naturaleza" y destacó que la colaboración entre cristianos y musulmanes en este país "es un ejemplo alentador y persuasivo para la región, y en realidad para el mundo, de la contribución positiva y creativa que la religión puede y debe dar a la sociedad civil".
El Papa hizo hincapié en la necesidad de que cristianos y musulmanes asuman "el desafío de cultivar para el bien, en el contexto de la fe y de la verdad, el gran potencial de la razón humana. Como creyentes en el único Dios -dijo- sabemos que la razón humana es en sí misma un don de Dios y se eleva al plano más alto cuando es iluminada por la luz de la verdad de Dios. En realidad, cuando la razón humana consiente humildemente ser purificada por la fe no se debilita; al contrario, se refuerza al resistir a la presunción de ir más allá de sus propios límites. De esta manera, la razón humana se refuerza en el empeño de perseguir su noble objetivo de servir a la humanidad".
"Por tanto -añadió-, la adhesión genuina a la religión, lejos de limitar nuestras mentes, amplía los horizontes de la comprensión humana. Esto protege a la sociedad civil de los excesos de un ego ingobernable, que tiende a absolutizar lo finito y a eclipsar el infinito; de esta manera, asegura que la libertad se ejerza en consonancia con la verdad y enriquece la cultura con el conocimiento de lo que concierne a todo lo que es verdadero, bueno y bello".
Benedicto XVI recordó que "precisamente porque nuestra dignidad humana da origen a los derechos humanos universales, éstos valen igualmente para todos los hombres y mujeres, independientemente de su religión, grupo social o étnico. En este contexto, debemos observar que el derecho a la libertad religiosa va más allá de la cuestión del culto e incluye el derecho -especialmente de las minorías- al justo acceso al mercado de trabajo y a los demás ámbitos de la vida civil".
Antes de terminar, el Santo Padre señaló que la presencia en este encuentro del patriarca de Bagdad, Su Beatitud Emmanuel III Delly, le recordaba "a los ciudadanos del cercano Iraq, muchos de los cuales hallaron una cordial acogida en Jordania. Los esfuerzos de la comunidad internacional por promover la paz y la reconciliación -dijo-, junto con los de los líderes locales, deben continuar para que tengan sus frutos en la vida de los iraquíes. Pido una vez más con insistencia a los diplomáticos, a la comunidad internacional, y a los líderes políticos y religiosos locales, que hagan todo lo posible para asegurar a la antigua comunidad cristiana de aquella noble tierra el derecho fundamental a una coexistencia pacífica con sus propios ciudadanos".+

lunes, 11 de mayo de 2009

Benedicto XVI - Argentina: Los principios no negociables.

El 30 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI volvió a insistir en los principios no negociables, que son las pautas que nunca se podrán derogar ni dejar a merced de consensos partidistas en la configuración cristiana de la sociedad:la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su término natural y los derechos de los padres a la educación de sus hijos.En esta ocasión el Papa, dirigiéndose al tercer grupo de obispos argentinos en visita ad limina, dijo: “Los católicos deberán destacar entre sus conciudadanos por el cumplimiento ejemplar de sus deberes cívicos, así como por el ejercicio de las virtudes humanas y cristianas que contribuyen a mejorar las relaciones personales, sociales y laborales. Su compromiso los llevará también a promover de modo especial aquellos valores que son esenciales al bien común de la sociedad, como la paz, la justicia, la solidaridad, el bien de la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, la tutela de la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural, y el derecho y obligación de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales y religiosas”.
foroazulyblanco.blogspot.com

viernes, 8 de mayo de 2009

Los Derechos Humanos y la doctrina social de la Iglesia

Ciudad del Vaticano, 6 May. 09 (AICA)
Al recibir ayer a los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales al finalizar la XV Asamblea Plenaria de ese ente que preside la profesora estadounidense Mary Ann Glendon, el papa Benedicto XVI precisó que los derechos humanos "no son verdades de fe, aunque se perciben y adquieren plena luz con el mensaje de Cristo que ‘manifiesta plenamente el hombre al propio hombre’, y luego los confirma la fe".
Después de haber examinado las relaciones entre la doctrina social de la Iglesia y el trabajo, la democracia, la globalización, la solidaridad y la subsidiaridad, la Academia se centró esta vez en "el tema clave de la dignidad de la persona y los derechos humanos, punto de encuentro entre la doctrina social de la Iglesia y la sociedad actual", observó el Papa.
"La Iglesia afirmó siempre que los derechos fundamentales, por encima y más allá de las diversas formas en que se formuleny de los diferentes grados de importancia que tengan en los diversos contextos culturales, deben ser sostenidos y reconocidos universalmente porque son intrínsecos a la naturaleza del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios" y "por eso comparten una característica común que los une y que exige el respeto universal". Asimismo la Iglesia enseñó siempre que "el orden ético y político que gobierna las relaciones entre las personas hunde sus raíces en la estructura misma del ser humano".
Seguidamenente el Papa indicó que la Edad Moderna, "con mayor conciencia sobre los derechos humanos y su universalidad, contribuyó a dar forma a la idea de que el mensaje de Cristo, que proclama que Dios ama a todo hombre y a toda mujer y que todo ser humano está llamado a amar a Dios libremente, demuestra que todos y todas, independientemente de su condición social o cultural, son libres por naturaleza".
El Papa recordó que a mediados del siglo pasado y
tras las catástrofes de las dos guerras mundiales y las ideologías totalitarias, la comunidad internacional se dotó de "un nuevo sistema de derecho internacional basado en los derechos humanos" y cómo Pablo VI y Juan Pablo II "afirmaban decididamente que el derecho a la vida y a la libertad de conciencia y de religión son el centro de aquellos derechos que brotan de la misma naturaleza humana".

"Estrictamente hablando, esos derechos no son verdades de fe, aunque se perciben y adquieren plena luz con el mensaje de Cristo que "manifiesta plenamente el hombre al propio hombre". La fe los confirma después. Obedece a la razón que, hombres y mujeres, viviendo y actuando en un mundo físico como seres espirituales, perciban la presencia de un "logos" que los capacita para distinguir no solamente lo verdadero de lo falso, sino también el bien del mal, lo mejor de lo peor, la justicia de la injusticia".
"La acción de la Iglesia en la promoción de los derechos humanos se refuerza por la reflexión racional, de forma tal que esos derechos pueden presentarse a todas las personas de buena voluntad, independientemente de su filiación religiosa". Al mismo tiempo, "como cada nueva generación y cada individuo debe reapropiarse de esos derechos, y la libertad humana es siempre frágil, la persona necesita la esperanza y el amor incondicionales que solo se encuentra en Dios y que lleva a la participación en la justicia y la generosidad de Dios hacia los demás".
“Esa perspectiva llama nuestra atención sobre algunos de los problemas sociales más críticos de las últimas décadas, como la conciencia cada vez más grande, en parte provocada por la globalización y la crisis económica actual, de un tremendo contraste entre la igual atribución de derechos y el desigual acceso a los medios para alcanzarlos. Para los cristianos, que piden siempre a Dios "danos hoy nuestro pan de cada día", es una tragedia vergonzosa que la quinta parte de la humanidad pase todavía hambre".
Finalmente el Papa explicó que "para garantizar un abastecimiento adecuado de alimentos, al igual que la protección de los recursos vitales como el agua y la energía, es necesario que todos los líderes internacionales manifiesten su prontitud para trabajar en buena fe, respetando la ley natural y fomentando la solidaridad y la subsidiaridad con las regiones y los pueblos más pobres del planeta, como la estrategia más eficaz para eliminar las desigualdades sociales entre las países y las sociedades y para potenciar la seguridad mundial".

miércoles, 29 de abril de 2009

El Papa Benedicto XVI recibirá este jueves al Presidente de Colombia

VATICANO, 28 Abr. 09 / 10:29 am (ACI)

El Departamento de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) anunció que el Papa Benedicto XVI recibirá este jueves 30 de abril al Presidente Álvaro Uribe en audiencia privada en el Vaticano.

El encuentro, precisa la nota de prensa, "hace parte de una gira del mandatario colombiano por Europa". Según el comunicado que aparece en el sitio web de la CEC, "el Presidente Uribe Vélez tendrá la audiencia con el Pontífice y también contará con la oportunidad de reunirse con el Cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, quien preside la Comisión Pontificia Ecclesia Dei".

El comunicado también señala que "la agenda del Presidente en Europa abarca del 27 al 30 de abril y comprende además reuniones con los Reyes de España, el Jefe de Gobierno de este país, José Luis Rodríguez Zapatero, y el Primer Ministro de Italia, Silvio Berlusconi, entre otros eventos

domingo, 26 de abril de 2009

Cardenal recuerda que política debe ser vivida "con espíritu de servicio"

BARCELONA, 25 Abr. 09 / 08:20 pm (ACI)
El Arzobispo de Barcelona, Cardenal Lluís Martínez Sistach, en la Misa por el día de Sant Jordi celebrada en la capilla dedicada al santo patrón de Catalunya en el Palacio de la Generalitat (España), recordó las palabras del Papa Benedicto XVIen su primera encíclica en la que precisa que "el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política".
En la Eucaristía celebrada recientemente, el Purpurado señaló que "el compromiso político vivido con espíritu de servicio ha sido calificado como una ‘dura escuela de perfección’ y como un ‘exigente ejercicio de virtud’".
"La Iglesia considera digna de elogio y de atención la tarea de los que se consagran al servicio de los hombres para alcanzar el bien común y aceptan las cargas de este servicio", agregó.

jueves, 23 de abril de 2009

Educación integral para eliminar discriminación e intolerancia, propone Santa Sede

VATICANO, 23 Abr. 09 / 09:25 am (ACI)
En su intervención de ayer durante la Conferencia de examen de la declaración de Durban 2001, el Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU en su sede de Ginebra, Mons. Silvano Tomasi, alentó la "educación integral que incluya valores éticos y espirituales" para eliminar todo tipo de discriminación e intolerancia.
En su intervención, el Arzobispo señaló que "los extranjeros y los que son diferentes son rechazados con demasiada frecuencia, hasta el extremo de que se cometen actos bárbaros contra ellos, incluyendo el genocidio y la limpieza étnica".
"Las antiguas formas de explotación han dado lugar a otras nuevas: mujeres y niños son víctimas del tráfico en una forma moderna de esclavitud, (...) se abusa de los inmigrantes irregulares, y los que son distintos, o son considerados distintos, llegan a ser víctimas de la exclusión social y política", añadió.
Asimismo, el Prelado señaló que "la Santa Sede está preocupada por la tentación todavía latente de la eugenesia", que podría llevar a "la eliminación de seres humanos que no corresponden a las características predeterminadas de una determinada sociedad".
"Se deben revisar algunos sistemas educativos para que se eliminen todos los aspectos discriminatorios de la enseñanza, de los libros de texto, de los planes de estudio y de los medios audiovisuales", precisó.
Tras destacar que "los medios de comunicación deben ser accesibles y no ser sometidos a controles racistas e ideológicos, ya que esto conduce a la discriminación e incluso a la violencia contra personas de diferentes culturas y etnias", el Arzobispo resaltó que es necesario "un pleno ejercicio de la libertad religiosa por parte de los individuos y al ejercicio colectivo de este derecho humano fundamental".
Luego de explicar que actualmente se requiere "estrategias más eficaces para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia relacionada con ello", Mons. Tomasi propuso al concluir su discurso que como solución práctica, es necesaria "una educación integral que incluya valores éticos y espirituales que refuercen a grupos vulnerables como los refugiados, emigrantes y prófugos, minorías raciales y culturales, gente aprisionada por la pobreza extrema o enfermos y discapacitados, y niñas y mujeres que siguen siendo consideradas inferiores en algunas sociedades donde un temor irracional de las diferencias impide la plena participación en la vida social".

Audiencia general

El Papa señala la codicia como la “raíz de todos los vicios y de todos los males'' del ser humano y de la sociedad, y la responsable de la crisis económica mundial que estamos viviendo.

Miércoles, 22 abr (RV).- La ''crisis económica mundial'' que estamos viviendo demuestra que ''la codicia es la raíz de todos los vicios y de todos los males'', ya sea en las personas como en la “sociedad''. Son palabras de Benedicto XVI presidiendo esta mañana en la plaza de san Pedro ante 35 mil fieles y peregrinos, la tradicional Audiencia General de los miércoles. El Santo Padre ilustrando en su catequesis la figura de san Ambrosio Auperto, monje del siglo VIII, ha observado que Ambrosio denunciaba que “la avidez de los ricos y de los poderosos de la sociedad de su tiempo existía también en el interior de las almas de sus compañeros monjes”.
El Papa, comentando el tratado ''De cupiditate'' de san Auperto, ha indicado que se trata de la misma avidez y codicia que se revela en la actual crisis económica mundial y que se ve reflejada en los mismos funestos resultados y vicios. Hablando a los fieles de la vida y las obras de san Ambrosio, el Pontífice ha subrayado que el santo medieval, que vivió en la época de Carlomagno, supo entender qué quería decir ser cristiano: “vivir de la palabra de Dios, entrar en el fondo del misterio dando nueva vida a su Palabra. “Sólo a través del amor conocemos realmente a Dios y sólo con amor vivimos el misterio de la Iglesia”. Es necesario descubrir el verdadero rostro de la Iglesia donde instrumentalizaciones políticas, nacionalismos y tribalismos lo han desfigurado.A propósito del real rostro de la Iglesia, el Papa ha explicado que ''la Iglesia vive en las personas y que quien quiere comprender a la Iglesia debe mirar a estas personas que han vivido y viven su mensaje, su misterio''. ''Por esto -ha dicho- hablo en mis catequesis de personas de las que podemos aprender qué cosa es la Iglesia”. En los escritos y textos de san Auperto “hay una camino estrecho y otro ancho, un camino en subida y difícil y otro cómodo y llanero” mientras en nuestra época se ha “difundido un falso concepto de libertad”, como si libertad quisiera decir “disponer de todo”. Pero el verdadero camino de la libertad -ha afirmado el Pontífice- es “el camino del amor”. El hombre -ha exhortado finalmente el Papa- debe volver sobre sus pasos al camino del amor y de la recta vía.

domingo, 19 de abril de 2009

Ángelus: el Papa pide una acción firme y concreta, a nivel nacional e internacional, para prevenir y eliminar cualquier forma de racismo, discriminaci

Domingo, 19 abr (RV).-
“Es el amor misericordioso de Dios el que une sólidamente a la Iglesia y hace de la unidad una sola familia”. Durante el canto de Regina Coeli en Castelgandolfo, Benedicto XVI agradece los signos de afecto recibidos por su 82 cumpleaños, así como por el cuarto aniversario de su elección a la Cátedra de Pedro, que se celebra hoy. Y la vigilia de la Conferencia sobre la declaración de Durban que se abre mañana en Ginebra, el Papa pide una acción ''firme y concreta, a nivel nacional e internacional, para prevenir e eliminar cualquier forma de discriminación e intolerancia”.
Benedicto XVI ha presidido el domingo a mediodía desde el Patio del Palacio de las Villas Pontificias en Castelgandolfo el rezo mariano del Regina Coeli. A todos los presentes y a los que, unidos a ellos, han seguido la transmisión por radio o TV, el Papa ha renovado sus férvidas felicitaciones pascuales en este domingo que cierra la Octava de Pascua. “En este clima de alegría que proviene de la fe en Cristo resucitado”, el Santo Padre ha dado las gracias a todos los que durante estos días han mostrado, con signos de afecto, su cercanía espiritual ya sea por las fiestas pascuales, por el gentilicio que celebró el pasado jueves, 16 de abril, así como por el cuarto aniversario de su elección a la Cátedra de Pedro que se celebra precisamente este domingo.
“Como he tenido ocasión de afirmar recientemente no me siento nunca solo”, ha señalado una vez más Benedicto XVI. “Es más, en esta singular semana litúrgica he experimentado la comunión que me rodea y me sostiene: una solidaridad espiritual, nutrida esencialmente de oración, que se manifiesta de mil maneras, a partir de mis colaboradores y hasta las parroquias geográficamente más alejadas.
Nosotros católicos formamos y debemos sentirnos una sola familia, animada por los mismos sentimientos de la primera comunidad cristiana, de la cual el texto de los Hechos de los Apóstoles que se lee este domingo afirma: “en el grupo de creyentes todos pensaban y creían lo mismo”.
“La comunión de los primeros cristianos tenía como verdadero centro y fundamento Cristo resucitado”, ha recordado el Papa, comentando la lectura del Evangelio. En el momento de la Pasión cuando el Divino Maestro fue arrestado y condenado a muerte, los discípulos se dispersaron. Sólo María y las mujeres, con el apóstol Juan, permanecieron juntos y lo siguieron hasta el calvario. Resucitado, Jesús dio a los suyos una nueva unidad, más fuerte que antes, invencible, porque no estaba fundada sobre los recursos humanos, sino sobre la divina misericordia, que les hizo sentir todos amados y perdonados por Él.
“Es pues, el amor misericordioso de Dios el que une sólidamente, hoy como ayer, a la Iglesia y hace de la unidad una sola familia; el amor divino, que mediante Jesús crucificado y resucitado nos perdona los pecados y nos renueva interiormente”.
Benedicto XVI ha dicho que fue su amado predecesor Juan Pablo II quien, animado por esta convicción, quiso dedicar este segundo domingo de Pascua a la Divina Misericordia y mostró “a Cristo resucitado como manantial de confianza y de esperanza”, acogiendo el mensaje espiritual transmitido por el Señor a santa Faustina Kowalska, sintetizado en la invocación: “Jesús confío en ti”.
Tras el rezo del Regina Coeli, el Papa ha enviado un cordial saludo y férvidos augurios a todos los hermanos y hermanas de las Iglesias Orientales que, siguiendo el calendario Juliano, celebran hoy el día de Pascua. “Que el Señor resucitado -ha dicho- renueve en todos la luz de la fe y dé abundancia de alegría y de paz”.
Asimismo, Benedicto XVI ha recordado que mañana lunes inicia en Ginebra, organizada por Naciones Unidas, la Conferencia de examen de la Declaración de Durban del 2001 contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia. “Se trata de una iniciativa importante porque todavía hoy a pesar de las enseñanzas de la historia, se registran deplorables fenómenos” de racismo e intolerancia, ha afirmado el Pontífice.
“La promoción de la tolerancia, del pluralismo y del respeto pueden conducir a una sociedad más inclusiva”. A partir de esta afirmación el Papa ha pedido “una acción firme y concreta, a nivel nacional e internacional, para prevenir e eliminar cualquier forma de discriminación e intolerancia”.
Se necesita sobre todo “una vasta obra de educación, que exalte la dignidad de la persona y tutele los derechos fundamentales”. La Iglesia, por su parte, ha señalado el Papa, “confirma que sólo el reconocimiento de la dignidad del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, puede constituir una segura referencia par tal compromiso”.
“Formulo mis más sinceros votos para que los delegados presentes en la Conferencia de Ginebra trabajen juntos con espíritu de diálogo y acogida recíproca, para poner fin a cualquier forma de racismo, discriminación e intolerancia, marcando así un paso fundamental hacia la afirmación del valor universal de la dignidad del hombre y de sus derechos, en un horizonte de respeto y de justicia para toda persona y pueblo”.
(....)

viernes, 13 de marzo de 2009

Viajar también es gobernar

Por José Luis Restán
www.libertaddigital.com
Pues sí viaja, y cada uno de sus viajes tiene un peso considerable en la conducción práctica de la Iglesia, en la imagen doctrinal y pastoral que Benedicto XVI quiere imprimir a su pontificado. Se mantiene el ritmo de tres viajes al año: estratégicos, densos, bien pensados. Ya tiene hechas las maletas para Camerún y Angola, y el domingo en el Ángelus no podía disimular la alegría al anunciar la ansiada peregrinación a Tierra Santa.

Después del verano llegará Praga, una vez que renunciara a visitar Berlín por el momento, para impedir que su presencia fuese instrumentalizada en un año electoral.
En más de una ocasión Benedicto XVI ha confesado su preferencia por el continente africano. En la juventud y pujanza de su fe, el Papa reconoce una gran esperanza para la Iglesia, esperanza que puede proyectarse sobre otros continentes en los que la tradición cristiana corre el riesgo de cristalizarse. Eso no significa que ceda espacio a la ingenuidad. El Papa Ratzinger nunca aceptará una forma ideológica de inculturación como persiguen algunas versiones africanas del liberacionismo; por otra parte sabe que en más de una ocasión se ha banalizado la misión de la Iglesia, reduciéndola a mero compromiso social. El tema litúrgico también merece un discernimiento atento en África, y lo mismo sucede con la pastoral matrimonial. Todo eso lo conoce al dedillo el Papa, pero no ensombrece el dato fundamental de su confianza en la fe sencilla y llena de implicaciones sociales de las comunidades cristianas, ni su reconocimiento del testimonio martirial en tantas situaciones terribles, que es una semilla de reconciliación y de unidad en un continente desgarrado.
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jueves, 29 de enero de 2009

Mensaje del Santo Padre para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones‏

Final de la carta, especialmente dirigido a jóvenes:

(...) Quisiera concluir este mensaje dirigiéndome de manera especial a los jóvenes católicos, para exhortarlos a llevar al mundo digital el testimonio de su fe. Amigos, sentíos comprometidos a sembrar en la cultura de este nuevo ambiente comunicativo e informativo los valores sobre los que se apoya vuestra vida. En los primeros tiempos de la Iglesia, los Apóstoles y sus discípulos llevaron la Buena Noticia de Jesús al mundo grecorromano. Así como entonces la evangelización, para dar fruto, tuvo necesidad de una atenta comprensión de la cultura y de las costumbres de aquellos pueblos paganos, con el fin de tocar su mente y su corazón, así también ahora el anuncio de Cristo en el mundo de las nuevas tecnologías requiere conocer éstas en profundidad para usarlas después de manera adecuada. A vosotros, jóvenes, que casi espontáneamente os sentís en sintonía con estos nuevos medios de comunicación, os corresponde de manera particular la tarea de evangelizar este "continente digital". Haceos cargo con entusiasmo del anuncio del Evangelio a vuestros coetáneos. Vosotros conocéis sus temores y sus esperanzas, sus entusiasmos y sus desilusiones. El don más valioso que les podéis ofrecer es compartir con ellos la "buena noticia" de un Dios que se hizo hombre, padeció, murió y resucitó para salvar a la humanidad. El corazón humano anhela un mundo en el que reine el amor, donde los bienes sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre su propio sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre en una comunión respetuosa. La fe puede dar respuesta a estas aspiraciones: ¡sed sus mensajeros! El Papa está junto a vosotros con su oración y con su bendición.

Vaticano, 24 de enero 2009, Fiesta de San Francisco de Sales.

BENEDICTUS PP. XVI

sábado, 3 de enero de 2009

Del Papa a los estudiantes.

Discurso del Papa Benedicto XVI en presencia de profesores y alumnos de las Universidades pontificias y eclesiásticas de Roma, con ocasión de la inauguración del nuevo año académico.
Ciudad del Vaticano, 31 de octubre de 2008.

Señores cardenales, venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas
Para mí es siempre motivo de alegría este encuentro tradicional con las universidades eclesiásticas romanas al inicio del año académico. Os saludo a todos con gran afecto, empezando por el señor cardenal Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica, que ha presidido la santa Misa y a quien agradezco por las palabras con que se ha hecho intérprete de vuestros sentimientos. Estoy contento de saludar a los otros cardenales y prelados presentes, como también a los rectores, los profesores, los responsables y los superiores de los Seminarios y de los Colegios, y naturalmente a vosotros, queridos estudiantes, que habéis venido a Roma desde distintos países para realizar vuestros estudios.
En este año, en el que celebramos el jubileo bimilenario del nacimiento del apóstol Pablo, quisiera detenerme brevemente con vosotros en un aspecto de su mensaje que me parece particularmente adecuado para vosotros, estudiosos y estudiantes, y sobre el cual me detuve también ayer en la catequesis durante la Audiencia general. Me refiero a cuanto escribe Pablo sobre la sabiduría cristiana, en particular en su primera Carta a los Corintios, comunidad en la que habían estallado rivalidades entre los discípulos. El Apóstol afronta el problema de estas divisiones en la comunidad, señalando en ellas un signo de la falsa sabiduría, es decir, una mentalidad aún inmadura por ser carnal y no espiritual (cfr 1 Cor 3,1-3). Refiriéndose después a su propia experiencia, Pablo recuerda a los Corintios que Cristo le ha mandado a anunciar el Evangelio "no con sabiduría de palabras, para no desvirtuar la cruz de Cristo" (1,17).

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