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lunes, 6 de septiembre de 2010

Las Predicciones de la Humanae Vitae

El 25 de Julio de 1968, la carta encíclica Humanae Vitaedel Papa Pablo VI
reafirmó la doctrina católica sobre la vida, el
amor y la sexualidad humana.
En ese documento,enumeró lasconsecuencias de llevar una vida fuera de la doctrina

católica

El Santo Padre predijo que:


- La anticoncepción conduciría a la infidelidad conyugal.

- La práctica de métodos anticonceptivos llevaría a una degradación
general de la moralidad.

- La anticoncepción llevaría a los hombres a dejar de respetar a las
mujeres en su totalidad y haría que las traten como
meros instrumentos
de placer egoísta” en lugar de considerarlascomo sus compañeras y
destinatarias
de su amor.

- Y por último, la aceptación general de la anticoncepción por las parejas
conduciría hacia una masiva imposición de los métodos aniconceptivos
por gobiernos inescrupulosos.

En otras palabras, el Papa Pablo VI predijo que la anticoncepción pasaría de ser
una elección de un estilo de
vida y se convertiría en un arma de destrucción masiva.
Los programas de control de población y esterilizaciones
forzadas, las cuotas de
reducciónde la fertilidad y la promoción del aborto literalmente en todas partes del mundo
han
sido la terrible constatación histórica de lo acertado de esas predicciones.

La destrucción de la integridad del acto conyugal por la anticoncepción, tanto en su aspecto
unitivo como procreativo,
tiene graves consecuencia para la sociedad y para
nuestras almas. La anticoncepción, en otras palabras, es un rechazo
a la visión de la realidad de Dios.
Es una brecha en la esfera más intima de la comunión que conoce el hombre, si
exceptuamos
al Santísimo Sacramento de la Misa. Es un veneno degradante que acaba con la vida y el amor, tanto en
el matrimonio como en la sociedad.

Al romper la conexión natural y divinamente ordenada entre el sexo y la procreación,
las mujeres y los hombres (sobre
todo los hombres), se centrarán en las posibilidades
hedonísticasdel sexo
. La gente dejaría de ver el sexo como algoque está intrínsicamente
ligado a una nueva vida y al sacramento del matrimonio.


¿Alguien podría dudar que todo esto no se esté cumpliendo
ya en la actualidad?



Padre Paul Marx, OSB, es el Fundador de Population Research Institute y
se desempeñó como Director desde 1996 hasta 2010

Population Research Institute - Boletín para Ameríca Latina
Reporte 95 (24/03/2010)
http://www.lapop.org

miércoles, 21 de octubre de 2009

Felicidad

11 de octubre de 2009
http://padreguillermomarco.wordpress.com/
En septiembre partí con 20 jóvenes de mi parroquia a misionar en el Chaco. La gente nos esperaba con gran expectativa, Es difícil transmitir lo que se vive allí, si tuviera que titular esta nota debería ponerle. “como se puede ser feliz con casi nada” o por la negativa “Como se puede tener y no valorarlo” la primera frase vale para los de allá, la segunda para nosotros. Las risas, las miradas transparentes, la amabilidad en las costumbres, nacen casi espontáneamente de esta gente de campo, que da sin esperar recibir. Uno podría pensar que esta felicidad brota de lo que tienen, pero no es así. En primer lugar no tienen agua, la que usan la sacan de sus pozos o aljibes y hacía siete mese que no llovía. Sin lluvia no se siembra, por lo tanto no hay trabajo y la comida escasea. En salud no están mejor, nuestra médica detectó varios casos de desnutrición. En la salita de primeros auxilios, hacía tres meses que no tenían enfermera, la escuela es multigrado, hay chicos que en cuarto grado que leen y escriben con dificultad. Cuando llegué a Buenos Aires era lunes, la ciudad despertaba a su caos habitual, me crucé con gente bien vestida que caminaba como autómata con la cara larga. Otros se insultaban en el tráfico, el ruido y la agitación urbana me suscitaron la pregunta: ¿Por qué vivimos tan mal, teniendo tanto, y ellos son felices con tan poco?

La experiencia se repitió pocas semanas después, en la peregrinación a Luján, que no deja de sorprenderme año a año. Según datos de la policía 1.300.000 personas (300.000) más que el año pasado caminaron a Luján. ¿Cómo se junta tanta gente? No marchan porque los trajeron pagados, tampoco porque gastamos millones en publicidad en los medios. Tampoco porque es una maratón. Si así fuera la gente llegaría a la plaza de Lujan y se volvería a su casa. Pero no, la gente entra a rezarle a la Virgen. Allí en el enorme templo desprovisto de bancos, una marea humana entra a confiarle a esa madre pequeñita, sus agradecimientos y peticiones, Ella es quien los atrae cada año. 100 personas cortan una calle y son noticia. 1300.000 jóvenes caminan 70 km a Lujan y solo serán noticia si el Cardenal Bergoglio en la misa critica al gobierno. Como este año no lo hizo y además se murió la Negra Sosa, sencillamente fuimos invisibles. Entonces me percate de que lo que nos hace felices a muchos, no necesariamente es noticia.

Durante la semana que pasó estuve de retiro espiritual en un convento de monjas Benedictinas de clausura. Son mujeres que han renunciado a su libertad, para ser libres interiormente de las cosas del mundo. Todas visten igual, cantan con una sola voz armónicamente. Renunciaron a pintarse como una puerta, para estar más visibles o hermosas, si embargo hay que ver sus rostros, sus miradas para entenderlo todo, se las ve felices…Tres fenómenos distintos: pobres sin nada material, llenos de Dios; jóvenes que expresan su alegría a través del sacrificio y la alegría de llegar juntos a los pies de la Virgen. Mujeres que hicieron de la oración una forma de vida. En las tres experiencias volví a confirmar por donde pasa la búsqueda de la felicidad y recordé aquella frase de San Agustín: “Nos hiciste Señor para Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no te encuentre a Ti”.

Pbro. Guillermo Marcó

jueves, 30 de abril de 2009

La Iglesia y el sida

CANELA FINA|LUIS MARIA ANSON
02.04.09 elmundo.es

ALLI donde hay un hospital dedicado al sida, lo mismo en Africa que en Asia o Iberoamérica, también en Europa, son monjas y curas católicos los que están a pie de cama para atender a los enfermos.He recorrido en trabajo profesional más de cien países. En las leproserías de todo el mundo, en los asilos de ancianos terminales, en los hospitales para enfermos infecciosos, sólo se encuentra uno con misioneras y misioneros católicos. Esa es la escueta verdad. Nunca me he tropezado en esos lugares con un comunista militante, con uno de esos manifestantes que vociferan contra la Iglesia. Los misioneros y misioneras permanecen al margen de las pancartas y los sermones políticos. Derraman su amor sobre los leprosos, los sidosos, los enfermos terminales, los ancianos sin techo, los desfavorecidos y desamparados.

Aún más, todos los profesionales del periodismo sabemos que cuando estalla una tragedia del tipo que sea en el tercer mundo, encontraremos información certera en la misionera o el misionero españoles, que ejercen su ministerio en los lugares más miserables.Nunca fallan, esa es la realidad.

José Luis Rodríguez Zapatero, para dar una lección a la Iglesia Católica, ha decidido obsequiar a Africa con un millón de preservativos pagados a través de los impuestos con los que sangra a los ciudadanos españoles. ¿A cuántos militantes del PSOE, encabezados por Bibiana Aído, va a enviar para que se instalen durante diez años en los hospitales especializados en sida, para que convivan con los enfermos, les atiendan, les den de comer, les limpien, les acompañen? El Papa ha instalado en el Africa enferma a muchos millares de monjas y curas, de misioneros y misioneras. Obras son amores.Esa es la diferencia entre los que vociferan y los que derraman cariño y atenciones.

Conocí en enero de 1967, cuando carecía de la celebridad que adquirió posteriormente, a Teresa de Calcuta. Pasé un día con ella visitando sus hangares para enfermos terminales. Escuché con atención lo que me decía. Fue una lección de quién sabía mejor que nadie en qué consisten las tierras duras del hambre, el mundo de los desfavorecidos profundos. Supe que estaba hablando con una santa. Y así lo escribí. Pues bien, en el cuerno africano, en las ciudades estercoleros de Africa, en los pueblos escombreras de Asia, en las favelas brasileñas o en las villamiserias peruanas, trabajan para los más pobres, para los más desfavorecidos, millares y millares de teresitas de Calcuta.

El Papa cree que la mejor forma de combatir el sida en Africa es la monogamia y la fidelidad. No ha tenido en cuenta lo estupendas que están las negritas y lo difícil que tiene que ser, ante el espectáculo de tanta belleza y atractivo, que los negros politeístas y polígamos practiquen la virtud de la monogamia. Pero ironías aparte, quienes combaten el sida en Africa, quienes atienden a los enfermos son las misioneras, los misioneros católicos.Escuché en una tertulia de radio a un simpático homosexual cebarse con el Papa y despotricar contra la Iglesia. Se me ocurrió aclararle: «Dicen que el sida está especialmente extendido entre los homosexuales aunque afecte ya a los heterosexuales. Seguro que tú nunca te pondrás enfermo. Pero ten por seguro que, si así fuera, quien te atenderá con amor y dedicación en el hospital será una monja católica». Se quedó callado como una puta el simpático gay y los tertulianos se apresuraron a cambiar de tema.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

http://www.elmundo.es/opinion/columnas/luis-maria-anson/2009/04/2623395.html